Se había IDO.
Le seguí, adentrándome en el corazón del bosque, con las piernas temblorosas, ignorando el hecho de que era un sinsentido. El rastro de SU PASO había DESAPARECIDO
ipso facto. No había HUELLAS y las hojas estaban en calma otra vez, pero seguí caminando SIN PENSAR EN NADA. No podía HACER otra cosa. Debía mantenerme en movimiento, porque si dejaba de buscarle, TODO HABRÍA ACABADO.
El AMOR, la VIDA, su SENTIDO . . . TODO SE HABRÍA TERMINADO~
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